"Antes de nada quería decir que esta entrada es larga, pero que de verdad vale la pena pararse a leerla. Estoy muy contenta con el resultado de la entrada y me gustaría saber si os gusta o no. Por favor, no os rindáis por ver lo larga que es. Me haría mucha ilusión saber si esto sólo me pasa a mí, si soy una marciana de marte o si alguien más pasa por lo que paso yo.
Por favor, no lo ignoréis. Gracias."
Te odio.
¿Qué digo? En el fondo de mi alma sé que no es así. Que, lamentablemente, te deseo tanto que me asusto de mí misma, pienso en ti más de lo que debería y puedo asegurarte que cada minuto y cada hora de cada día que pasa, algo me tortura por dentro. Tú.Vivo en continua discusión entre mi corazón y mi parte razonable. Ambos pelean para decidir si quiero amarte en secreto, como llevo haciendo toda mi vida, y sufrir, o si debo intentar olvidarte.
No, no opto por la opción de que tú también me quieras, y, sí así fuera, ¿cambiaría algo?
Olvidar; suena tan perezoso, tan difícil, como un último suspiro. Olvidar, ¡cómo si fuera tan sencillo!
Maldita sea, que alguien me diga cómo se olvida a alguien que lleva en tu corazón desde que tienes uso de razón; por favor, que alguien me diga cómo puedo dejar de ver sus gestos, sus manías en cualquier persona; que alguien me explique cómo olvidar a alguien que esta presente en tu día a día, quizás no físicamente, pero sí, en cada persona, en cada canción, en cada sueño al dormir, sueño que se convierte en una pesadilla maravillosa, una droga, un veneno. Sabes que no debes, pero te puede más el placer y cedes un poco, y un poco más, y sin saber cómo ni cuándo, acabas cayendo al vacío.
Es curioso, hay veces que me pregunto por qué tanto alboroto por ti. Total, eres tan normal que culaquiera diría que exagero. Alto, delgado, como cualquier chico de tu edad. Cabello como el carbón, y tus ojos. Marrones como la madera. Tan comunes, tan vulgares, maldita sea, tan bonitos.
¿Y tu personalidad? Tiendes a cambiar de persona tanto como una chica de ropa, antes de una cita. Un momento eres todo un caballero, y, sin comerlo ni beberlo, eres un idiota. Lo mismo eres de lo más educado que de lo más cerdo.
Me chinchas, me enfado, te ríes y todo se me pasa.
Me llamas bonita y juro que empiezo a temblar como un flan; me derrito como una vela, como el chocolate en un día de calor. Muero de amor y eso me irrita. ¡Maldita sea, necesito sacarte de mi cabeza!
Te odio. Por hacerme todo esto. Por parecer una estúpida escribiéndote esto. Por sentir esto por ti, cuando tú ya ni te acuerdas de mí. Lo acepto, me ilusioné un poco bastante, pero no quiero que nadie sienta pena por mí.
Quiero odiarte, quiero que mi pulso no se acelere cuando te veo, quiero que me dejen de sudar las manos por tu culpa, quiero dejar de temblar al hablar contigo, quiero, quiero, quiero...
¿Realmente, es eso lo que quiero? ¿Realmente, te odio?
Probablemente sea la mayor mentira que he dicho en toda mi vida.



Sé de lo que hablas, pero creo que quizá estás llevando mucho a cuestas y eso sólo empeora las cosas. Primero debes dejar de idealizarlo. Sé que es difícil, y también sé que hay muchos chicos llenos de amor para darte allá afuera mientras tú sólo tienes ojos para el que ignora.
ResponderEliminarTe sigo, te envió un beso.
No puedo explicarte lo que AME esta entrada. Encontré tu blog de casualidad porque vi que te gustaba taylor swift: una de mis más grandes ídolas que amo con todo mi corazón.
ResponderEliminarTe seguí para poder seguir leyendote :) si querés podés entrar a mi blog:
http://gotta-beyou.blogspot.com y seguirme.
Seguí escribiendo please!
juli- argentina.
Me encanta, me encanta, me encantaaaaaaaaa! *-* Amo tu blog, te sigoooooooooo! :) TE importaria pasarte por el mio y si te gusta seguirme a mi también? Besitos desde: http://weronikasmile.blogspot.com.es/ ♥
ResponderEliminar