Deberías ver cómo está el mar hoy. Furioso, revuelto, ruidoso e impertinente. Las olas arrastran todo lo que había en el fondo, lo sacan a flote y lo llevan hasta la orilla.
Deberías ver lo que provocas cuando apareces a la vuelta de la esquina. Altivo, impasible, indolente y calmado. Tu recuerdo asoma en mi pecho, asciende por la garganta y se convierte en un suspiro.
A veces el mar se tranquiliza, pero siempre rocía el ambiente de sal.
A veces tu recuerdo se comporta, pero siempre me impregna de agonía y tristeza.
Los marineros deben atar bien fuerte los cabos, luchar contra el viento para que el barco no se hunda.
Mi mente debe mantener bien fuerte la compostura, luchar contra todas las sensaciones para que el corazón no se rompa.
Del todo.
PD. Dicen que el viento todo se lo lleva,
pero este viento sólo consigue derrumbar mis muros
y hacerme confesar -en bajito-
que te echo de menos.
♥
Siento la ausencia, pero el estúpido bachillerato me impide hacer lo que quiero.


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