Hoy es uno de esos días en los que no me siento a gusto con nadie ni con nada, ni siquiera conmigo misma. De esos que ni una de las 358 canciones que tengo en el móvil sabría definir mi estado de ánimo. Ni siquiera yo sé cómo estoy. ¿Harta? Quizás sea esa la palabra que busco.
Harta de tener que callar, de no saber decir ni un simple no, un, no me da la gana o un no me cae bien. De crecerme y hacerme ilusiones de que le plantaré cara y luego al verle, derrumbarme enterita. Toda yo. Harta de que me utilicen, una y otra y otra vez. De que unas veces se peleen por mí y otras ni se acuerden de que existo. Harta de tener que fingir que me importa lo que me dices, que me hacen gracia tus chistes, que me ilusiona tu vida y todo lo que me cuentas sobre tí, fingir que me creo tus mentiras. Harta de tener que sonreír para no amargar a nadie el día. Harta de que me humillen, me manipulen, me traten como una mierda, de que me sienta una bicho raro, de que se burlen de mí. Harta de que el tiempo no pase volando, vaya lento como un caracol. Y sobretodo, harta de que sepan donde hacerme daño, donde está mi punto débil. De que me dejen cortada, me den palos y me hagan tragarme mis palabras. Estoy harta de todo.



No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Te cambio un comentario por un peso menos de encima!